Pubalgia: causas, síntomas y tratamiento.

28 mayo 2024
pubalgia

La pubalgia es una lesión que afecta la región de la ingle y puede causar mucha incomodidad y limitaciones para las personas que la padecen. En este artículo te contaremos qué es la pubalgia, los síntomas más comunes, las causas potenciales y los diversos tratamientos disponibles. Si está buscando información sobre la pubalgia, está en el lugar correcto. En Clínica Melow, como clínica fisioterapia Málaga te contamos todo sobre la pubalgia. Sigue leyendo para obtener toda la información necesaria sobre esta lesión.

¿Qué es la pubalgia?

La pubalgia es un tipo de lesión muscular y tendinosa que se localiza en la región de la ingle, generando comúnmente dolor en esta zona. Este malestar se da principalmente entre atletas y personas activas que hacen deportes de gran exigencia física como el fútbol, el hockey y el atletismo. La sensación se presenta generalmente en forma de dolor agudo que aumenta con la actividad física y se alivia con el reposo.

Esta lesión, que afecta tanto a músculos como a tendones de la ingle, es el resultado de movimientos repetitivos que pueden llevar a una sobrecarga. Entender los síntomas y causas es crucial para un control y curación de esta lesión. A lo largo de este artículo, exploraremos en detalle los diferentes síntomas, las causas potenciales y las mejores prácticas de tratamiento para la pubalgia, proporcionándote la información necesaria para comprender y abordar la pubalgía

Síntomas de la pubalgia

La pubalgia puede manifestarse de varias maneras, pero algunos de los síntomas son:

  • Dolor persistente y agudo en la región de la ingle, que suele intensificarse al realizar actividades físicas.
  • Molestias al levantar la pierna o al flexionarla, lo que implica dificultad a la hora de realizar cualquier actividad cotidiana.
  • Sensación de debilidad en los músculos de la ingle.
  • Incremento de la sensibilidad en la zona afectada, haciendo que el contacto o la presión leves puedan ser incómodos.
  • Problemas para correr o caminar, afectando no solo ea rendimiento deportivo sino también la movilidad general.

Estos síntomas pueden variar de una persona a otra y, en algunos casos, podrían incluir signos adicionales no listados aquí. Es crucial no ignorar estos síntomas y consultar a un profesional de la salud, como un fisioterapeuta, para obtener un diagnóstico adecuado y empezar el tratamiento más apropiado. Reconocer los signos tempranos y buscar asesoramiento médico son pasos fundamentales para una recuperación efectiva.

¿Cuáles son las causas de la pubalgia?

No existen causas determinadas para la aparición de pubalgia pero sí existen algunas causas comunes que se dan en la mayoría de pacientes. Algunas de ellas son:

· Uso excesivo del músculo de la ingle: muchos deportistas realizan movimientos en los que continuamente deben realizar esfuerzo con los músculos de la ingle por lo que, al llegar a una sobrecarga de estos puede desarrollar una pubalgia. Por ello, es importante calentar bien la zona y darle tiempo de descanso.

· Desequilibrio muscular: en muchas ocasiones se produce una tensión en exceso ya que los músculos de la pelvis y la ingle no se encuentran en equilibrio, algo que puede llegar a desencadenar la aparición de una pubalgia más dolorosa ya que, ese desequilibrio debe solucionarse para su desaparición.

· Lesiones anteriores: cuándo se ha producido una lesión en la zona y no se cura bien, la vuelta al estrés en esa zona nos puede ocasionar otras patologías como lo son la pubalgia.

· Anatomía de la persona: en muchas ocasiones, las personas cuentan con una estructura anatómica más propensa a sufrir ciertas lesiones de cualquier tipo, en nuestro caso, la estructura que tenga en la parte inferior del cuerpo podrá afectar a que se desarrolle o no.

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Tratamiento de la pubalgia

Esta lesión suele ser tratada mediante una combinación de métodos conservadores y, en casos más graves, intervenciones quirúrgicas. Las siguientes son algunas opciones de tratamiento:

Descansar y evitar las actividades que causan dolor: Una parte importante del tratamiento inicial es evitar hacer cosas que causan dolor. Esto facilita la recuperación de los músculos y tendones afectados y reduce la inflamación. Además, se puede cambiar la forma en que se realizan algunos movimientos o actividades deportivas para evitar sobrecargar la región de la ingle.

Terapia manual de fisioterapia: La terapia manual, como el masaje terapéutico y la liberación miofascial, puede aliviar la tensión y mejorar la circulación en los músculos de la ingle, favoreciendo la recuperación de la pubalgia.

Uso de medicación: En algunos casos, se pueden administrar antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para aliviar el dolor y la inflamación que acompañan a la pubalgia. Es importante tomar estos medicamentos bajo supervisión médica y seguir las instrucciones de dosificación.

Intervención quirúrgica: La intervención quirúrgica se puede considerar en casos más graves de pubalgia crónica que no responden a los tratamientos conservadores. La cirugía puede incluir la reparación de músculos o tendones dañados, la corrección de hernias u otras anomalías o la extracción de tejido cicatricial.

¿Cómo prevenir la pubalgia?

Prevenir la pubalgia es importante para atletas y personas activas . A continuación te mostramos como prevenir de forma eficaz la aparición de la pubalgia:

  • Calentar adecuadamente: Antes de realizar cualquier actividad física intensa, es crucial realizar un calentamiento completo que incluya estiramientos y ejercicios de movilidad.
  • Fortalecer los músculos: Integrar ejercicios que fortalezcan los músculos de la pelvis, la ingle y los abdominales en tu rutina de entrenamiento. Un fisioterapeuta puede diseñar un programa de ejercicios específicos que fortalezca estas áreas clave sin poner estrés adicional en ellas.
  • Técnica adecuadas a la hora de entrenar: Asegúrate de que las técnicas utilizadas durante tus entrenamientos y competiciones son correctas. A menudo, los movimientos incorrectos contribuyen al desarrollo de lesiones. Los fisioterapeutas pueden ofrecer asesoramiento y correcciones técnicas que minimizan el riesgo de lesiones.
  • Descanso y recuperación: El descanso es tan importante como el entrenamiento activo. Proporcionar a tu cuerpo tiempo suficiente para recuperarse después de ejercicios intensos puede prevenirla
  • Tratamiento preventivo de fisioterapia: Incluso cuando la patología o dolencia no se ha dado, visitar regularmente a un fisioterapeuta puede ser beneficioso. Los tratamientos preventivos, como la terapia manual y la liberación miofascial, pueden mantener los músculos y tendones en óptimas condiciones, reduciendo la posibilidad de futuras lesiones.

Ahora que ya conoces todo acerca de esta lesión, si crees que puedes padecerla, no dudes en ponerte en contacto con nosotros para que te realicemos un diagnóstico y planificación del tratamiento, con el fin de que tu recuperación sea rápida, sencilla y con buenos resultados.

 

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