Los ejercicios para el suelo pélvico pueden ser una herramienta muy útil para mejorar la fuerza, el control y la coordinación de una zona del cuerpo a la que no siempre prestamos suficiente atención. Y es que, aunque estos músculos no sean visibles, participan en funciones tan importantes como la continencia, el soporte de los órganos pélvicos y el control corporal.
Ahora bien, no se trata simplemente de contraer músculos una y otra vez. Para trabajar correctamente el suelo pélvico, hay que aprender primero a localizarlo, activarlo de manera consciente y, algo igualmente importante, relajarlo.
Por eso, antes de aumentar repeticiones o intensidad, conviene entender cómo funciona esta musculatura y escuchar las sensaciones de nuestro cuerpo. Si aparecen dolor, presión o molestias, la mejor opción es detener el ejercicio y solicitar una valoración profesional.
¿Qué es el suelo pélvico y para qué sirve?
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos situado en la parte inferior de la pelvis. Podemos imaginarlo como una estructura de soporte que ayuda a sostener órganos como la vejiga y el intestino y, en la mujer, también el útero.
Esta musculatura interviene además en el control de la orina y las heces. Por eso, cuando pierde fuerza, resistencia o coordinación pueden aparecer síntomas como escapes, sensación de poco control muscular o dificultades para realizar determinados esfuerzos.
También es importante recordar que un suelo pélvico funcional no es simplemente un suelo pélvico que se contrae con mucha fuerza. Necesitamos que sea capaz de contraerse cuando corresponde y relajarse completamente después.
Beneficios de fortalecer el suelo pélvico
Realizar ejercicios para el suelo pélvico correctamente puede contribuir a mejorar el control de esta musculatura y ayudar en problemas relacionados con la continencia. Las fuentes clínicas señalan que este entrenamiento puede ser útil tanto para mujeres como para hombres y puede favorecer el control urinario e intestinal.
Entre sus posibles beneficios encontramos:
- Mejorar la fuerza y resistencia de los músculos pélvicos.
- Aumentar el control consciente de esta zona.
- Ayudar a controlar o prevenir determinados episodios de incontinencia.
- Mejorar la coordinación muscular durante esfuerzos cotidianos.
- Recuperar progresivamente la función del suelo pélvico tras determinados procesos, siempre que el ejercicio esté indicado.
Muchas personas creen que la única solución es fortalecer el suelo pélvico, pero la fuerza es solo una parte del trabajo. La coordinación, la respiración y la capacidad de relajación también son esenciales.
Cómo controlar conscientemente los músculos del suelo pélvico
Uno de los primeros retos consiste en saber qué músculos estamos intentando activar.
Una forma sencilla de entender la sensación consiste en imaginar que quieres evitar que salga un gas o que intentas detener el flujo de orina. Deberías percibir una contracción interna y una ligera sensación de elevación.
Esto no significa que debas realizar los ejercicios mientras estás orinando. De hecho, una de las recomendaciones clínicas es evitar interrumpir de forma repetida el flujo de orina para entrenar, ya que el ejercicio debe practicarse fuera de la micción.
Cómo saber si estás activando los músculos correctos
Cuando realizas la contracción, intenta mantener relajados los glúteos, los muslos y el abdomen. Estos grupos musculares no deberían realizar el trabajo principal.
Prueba tumbado o sentado cómodamente. Respira con normalidad y realiza una contracción suave. Si aprietas con fuerza las nalgas, juntas las piernas, elevas el cuerpo de la silla o bloqueas la respiración, probablemente estés compensando con otros músculos.
No busques una contracción máxima desde el primer momento. El objetivo inicial es sentir y controlar.
Cómo hacer ejercicios para el suelo pélvico paso a paso
Una vez localizada la musculatura, ya podemos comenzar con una rutina sencilla.
Las pautas exactas pueden variar. Como referencia general, puede comenzarse con contracciones cortas, descansos completos y alrededor de diez repeticiones por sesión, aumentando progresivamente cuando existe un buen control muscular.
Ejercicio básico de contracción y relajación
- Túmbate o siéntate en una posición cómoda.
- Relaja hombros, abdomen, piernas y glúteos.
- Inspira por la nariz permitiendo que el abdomen se expanda suavemente.
- Al expulsar el aire, contrae de forma progresiva los músculos del suelo pélvico.
- Mantén inicialmente la contracción durante unos 3 a 6 segundos, siempre que puedas seguir respirando con normalidad.
- Relaja completamente la musculatura.
- Descansa aproximadamente entre 6 y 10 segundos.
- Repite el ejercicio hasta completar alrededor de 10 repeticiones.
Es recomendable realizar dos o tres sesiones distribuidas durante el día. El objetivo no es hacer el máximo número posible, sino mantener una ejecución correcta y sin fatiga excesiva.
Cómo progresar con los ejercicios
Cuando seas capaz de completar las repeticiones sin cansancio y manteniendo una buena técnica, las contracciones pueden prolongarse de manera progresiva.
Planteate avanzar hasta contracciones cercanas a los diez segundos, siempre acompañadas de una relajación completa antes de repetir.
Con la práctica también puedes cambiar de posición: tumbado, sentado y posteriormente, de pie. Esto permite integrar el control del suelo pélvico en situaciones cada vez más próximas a las actividades del día a día.
Errores frecuentes al entrenar el suelo pélvico
Hacer más repeticiones no significa necesariamente obtener mejores resultados. El exceso de trabajo puede generar fatiga, por lo que conviene respetar los descansos y evitar entrenar compulsivamente.
Otros errores habituales son contener la respiración, contraer en exceso el abdomen, apretar los glúteos o no relajar por completo entre repeticiones.
También es frecuente pensar que todos los problemas del suelo pélvico se resuelven fortaleciendo. No siempre es así. Por eso, ante síntomas persistentes, una valoración individual puede ser mucho más útil que continuar aumentando la intensidad por nuestra cuenta.
¿Qué hacer si aparecen dolor o molestias?
Los ejercicios para el suelo pélvico no deberían provocar dolor. Si notas dolor durante o después de realizarlos, conviene suspenderlos y consultar con un profesional sanitario o un fisioterapeuta que pueda valorar qué está ocurriendo.
También es recomendable pedir ayuda si tienes dificultades para identificar los músculos, si las molestias pélvicas persisten o si no estás seguro de estar haciendo el ejercicio correctamente.
Pilates terapéutico y suelo pélvico

El Pilates terapéutico puede ser un buen complemento dentro de un programa de ejercicio individualizado porque permite trabajar la respiración, el control corporal, la fuerza y la estabilidad de forma progresiva.
En Clínica Melow nuestras sesiones de Pilates terapéutico están dirigidas por profesionales y se adaptan a las necesidades y objetivos de cada persona. Empleamos este enfoque para trabajar movilidad, fuerza, postura y recuperación funcional.
Si quieres conocer cómo trabajamos, puedes consultar nuestras sesiones de Pilates terapéutico en Málaga.
Además, si estás atravesando la recuperación después del embarazo, puede interesarte conocer sobre la fisioterapia post parto, donde explicamos cómo abordar progresivamente la recuperación abdominal y del suelo pélvico.
Ejercicios de suelo pélvico en Clínica Melow
Aprender ejercicios generales puede ser un buen punto de partida, pero cada cuerpo tiene unas necesidades diferentes. Si tienes dolor, pérdidas de orina, sensación de presión, dificultades para identificar la musculatura o dudas sobre la técnica, contar con supervisión profesional permite adaptar el ejercicio a tu situación.
En Clínica Melow, nuestra clínica de fisioterapia en Teatinos, trabajamos con tratamientos personalizados, ejercicio terapéutico y tecnología aplicada a la fisioterapia.
El objetivo no es únicamente hacer ejercicios, sino ayudarte a comprender qué necesita tu cuerpo y cómo avanzar de manera progresiva.
Preguntas frecuentes sobre los ejercicios para el suelo pélvico
¿Cuántas veces al día se pueden realizar?
Una pauta inicial habitual contempla unas diez repeticiones por sesión y varias sesiones distribuidas durante el día. Sin embargo, la frecuencia puede variar en función de tu capacidad y situación. La calidad del movimiento y la relajación entre repeticiones son más importantes que acumular contracciones.
¿Cuándo se empiezan a notar resultados?
No existe un plazo idéntico para todo el mundo. MedlinePlus indica que algunas personas pueden comenzar a percibir mejoría tras aproximadamente cuatro a seis semanas, aunque los cambios importantes pueden tardar más.
¿Los ejercicios para el suelo pélvico sirven para hombres?
Sí. El suelo pélvico también está presente en el hombre y su entrenamiento puede emplearse, entre otros contextos, para trabajar determinados problemas de continencia.
¿Es normal sentir dolor al realizarlos?
No. Los ejercicios no deberían resultar dolorosos. Si aparece dolor o una molestia clara durante o después de practicarlos, detén la rutina y busca una valoración profesional antes de continuar.
Practicar ejercicios para el suelo pélvico de manera consciente puede ayudarte a conocer mejor esta musculatura y mejorar progresivamente su control. Recuerda: contraer es importante, pero respirar, coordinar y relajar correctamente también forma parte del entrenamiento.





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